G O L D

Con oro en sus manos él llama la atención por ese brillo que emanan tantos objetos en su poder. Todos se deslumbran al verlo regodearse entre todos esos destellos y cegarse ante ellos.
Él no mira para adelante tampoco mira hacia atrás, solo mira fijamente sus manos doradas sin levantar la mirada, sin importarle a quien pisó o a quien va a pisar. 
El espejo no es un objeto que frecuenta ver, capaz, esta horrorizado al saber que cada vez que se para al frente de uno, refleja el ser vacío que es. 

Comentarios

La Chica del Blog ha dicho que…
Me gusto. Saludos
» Kat. ha dicho que…
Qué buen texto, me lo pude imaginar. Un beso!