Truco
Fue la última mano. Él clavó el ancho de espada en su espalda y ella la eterna indiferencia al mazo. La desepción fue una carta tirada al azar y logró desenmascarar a su idolo. Su pedestal quedó en el olvido y ahora es una simple sota ante su mirar. Sus entradas no son dignas de ver y su voz no es digna de escuchar. Ella habrá perdido esa mano ese día pero él perdió una segunda oportunidad.